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Vitette y los oscuros secretos del Robo del Siglo: delaciones, peleas y “un botín mal repartido”

Lihue Althabe (Lihue Althabe/)

Luis Mario Vitette Sellanes está emocionado. Ante cámaras, o rodeado por 300 policías y negociando con el Grupo Halcón, puede aparecer desafiante, altanero, o con el disfraz del personaje al que él llama Marito. Pero cuando algo lo conmueve, todo eso se cae como una máscara floja.

Mira una foto de su hijo Lucciano en el primer grado de la misma escuela donde donde él pasó parte de su infancia. “Hasta le tocó el aula a la que iba yo, pero hace 60 años”, dice en su casa de San José, Uruguay, y muestra la foto suya de niño y la de su hijo. El parecido es notable. Tienen la misma sonrisa.

El ladrón del siglo, la cara visible del robo al Banco Río de Acassuso, ocurrido el 13 de enero de 2006, eligió la familia por sobre el delito.

Tanto en su casa como en su joyería Verde Esmeralda tiene un aceitado sistema de seguridad. Cámaras, alarmas, sensores. “Robarme a mí es como sacarle la pelota entre los pies a Maradona”, se jacta. El ex escruchante, ladrón de joyerías y de bancos, ahora se define como padre de familia, joyero, relojero experto en redes sociales y escritor.

Esta entrevista fue hecha pocos días antes de la pandemia. Y una primera parte ya fue publicada. En esta nota, como nunca antes, revela secretos que estuvieron ocultos durante 14 años. Es más: habla de traiciones en la banda, delaciones y de enemistades.

Vitette escribe su segundo libro y tiene la idea para el tercero. Si bien es experto en jugar al misterio y en no develar información, esta vez anticipó algo sobre su nuevo proyecto literario:

-Lo tengo todo en la cabeza, pero ya estoy escribiendo. Son muchísimas cosas, cuestiones relacionadas con el Robo del Siglo, pero con la verdadera historia. Son un montón de sinsabores, de traiciones, de quedadas con cosas ajenas, de mucho crédito escondido, adjudicado a un solo protagónico. Es decir, una persona que quedó como que ella sola hizo todo. Pero en realidad hay un conjunto de “personas” (Aclara: “poné personas entre comillas porque somos delincuentes”) que llevó esto adelante y por suerte fue un éxito. Después hubo muchos de problemas por lo que fuimos todos detenidos. Delaciones, traiciones y cosas que contaré también en mi próximo libro.

-Cuando se refiere a una persona que quedó como que hizo toda sola, ¿se refiere al líder?

-¿El líder?

Luis Mario Vitette (Lihue Althabe)
Luis Mario Vitette (Lihue Althabe) (Lihue Althabe/)

-Es el líder. Fernando Araujo fue el líder.

-No, no, no (con énfasis). Esa persona se presenta como el líder, pero no es el líder. El otro día hablaba con el señor Rubén Alberto de la Torre, alias Beto, muy conocido en toda esta historia…

-¿Se amigó con De la Torre?

-Sí. Nos mensajeamos. Yo hablé mal de él en la prensa y él hizo lo mismo. Pero ya arreglamos todo. Quiero decirte que hablo con todos, hablo con De la Torre, hablo con el ladrón fantasma y hasta con El Nene, otro de los personajes que nunca apareció…

-¿No había muerto El Nene?

-No, no, está vivo. Es el séptimo hombre de la banda. Y uruguayo como yo. También hablo con Julián Zalloechevarría. Con todos los protagonistas de esta historia. Es más, va una primicia: tengo varios audios con el señor Sebastián García Bolster, en los que hemos ajustado algunas cuentas. Me enteré de un montón de cosas que mejor no hablar en estos momentos y las pienso publicar en mi próximo libro.

-No respondió por qué dice que el líder de la banda no fue el líder.

-Yo creo que el líder del Robo del Siglo fue Beto de la Torre, que es el que entró primero empuñando una réplica de escopeta, que es el que tomó posesión del lugar. Después vino el ladrón fantasma, al que has entrevistado. Un personaje que ha desaparecido en el tiempo, porque otro captó todas las cuestiones que hizo el ladrón fantasma y se las adjudicó como propias. Después entré yo, después entro El Nene. Y cinco minutos después entró el que ahora dice que es líder. Entonces, yo no voy a quitar su autoridad como ideólogo. Es el ideólogo, pero punto. Después, es un ejecutor como cualquiera. Que, repito, entró cinco minutos después. Entonces, para mí, y así lo respeto, pese a algún desenlace trágico, el líder es el que entra con la escopeta. Ese es el líder del robo. Después yo fui el líder en la negociación. ¿O también van a decir que no fui yo el de la negociación? Yo sé que capaz todo este tipo de cosas vos las cortás y no las publicás…

-¿Por qué las cortaría?

-Y yo que sé… capaz defendés intereses de alguna otra persona, aunque no creo que te quepa presión de nadie… Vos sos periodista, te manejás en la vida libre y has publicado un montón de situaciones, sos muy conocido en el hampa. Cualquiera te puede decir: “Uh, Rodolfo, te equivocaste en esto y aquello”, y si es una cuestión ofensiva o una difamación, capaz que vos tenés el buen tino de sacarla. Pero esta es la verdad, publicalo si querés. Pero hasta que no lo lea en Infobae… no sé.

Parte de la banda del "Robo del Siglo": Vitette, Araujo, García Bolster, De la Torre y
Parte de la banda del “Robo del Siglo”: Vitette, Araujo, García Bolster, De la Torre y

-Siempre te dejé hablar libremente…

-Mirá, creaste un monstruo. Vos con tus notas en Infobae y el libro que escribiste –“Sin armas ni rencores”- crearon a una persona que es “Super Fer”, que fuma un porro y le busca la solución a todos los problemas. Y ese es un personaje de ficción, como el de las películas. Primero, hacer apología de la droga a mí no me gusta. Y, segundo, el que fue mi compañero, que se jugó la vida conmigo a robar un banco con armas de plástico, por más que haya entrado cinco minutos después, él no me puede faltar el respeto e incluir a mi hija en el guión de la película “El robo del siglo”. Eso lo puede hacer el señor Alex Zito, que es el libretista y que no tiene nada que ver con nuestra vida. Entonces, él agarra, por ejemplo incluye a Rodolfo Palacios, incluye lo que él quiera, es libretista. Pero un colaborador del libreto que además es chorro y que conoce a mi familia, tiene que respetar a un viejo ladrón. No debería de haber incluido a mi hija. A partir de ese momento, es con el único de la banda que no me hablo, con el único. He tenido buena relación, ha venido a mi casa, le presenté a mi familia; no puede incluir a mi hija en esa película.

-Pero es una ficción…

-¿Y qué tiene que ver? Al final tanto criticamos “La casa de Papel” y la película es “La casa de Papel”. Tomaron cinco o seis cosas del verdadero robo del banco Río de Acassuso e hicieron una ficción que se llamó “La casa de papel” y la reventó. Hicieron una ficción del robo del banco Río tomando cinco, seis cosas, hicieron una película que a la gente mucho no le ha gustado pese a tener dos millones de espectadores, porque la gente va a ver cómo los ladrones nos vamos haciéndole pito catalán a la policía, a los grupos de elite. Y en la película, prácticamente, se van juntos. Yo no sé qué necesidad de resaltar la figura policial o de disminuir el accionar del delito. Nos fuimos sin que se dieran cuenta, la verdad está en la historia. Tres horas después irrumpieron los policías en el banco. ¿Ahora quieren decir que irrumpieron justo cuando nos estábamos por ir? Bueno, vaya a saber a qué intereses se debe eso, cosa que yo desconozco.

-Más allá de eso, ¿la interpretación de Francella te gustó?

-Me encanta. Es el comediante del millón de entradas. He tenido algunas charlas con él y me comentó que lo convocaron para que hiciera de otro personaje. No sé de quién. Y Francella dijo: “no, ese es un personaje oscuro, no lo conoce nadie, yo quiero hacer de Vitette”. Eso me halaga. Es más, hoy en las redes sociales, que gracias a mis veintidos mil seguidores en Twitter, me he dado cuenta que estaba bloqueado por la señorita hija de Guillermo Francella, una actriz muy conocida. Se desempeñó espectacularmente en el papel, cuidó a mi hija. O sea, mi hija no es que hayan dicho que era una prostituta, una adicta, una traidora. No, está en su rol de dueña de su familia, ama de casa. Dicen que vivía en Buenos Aires y la realidad es que vive en Uruguay. Dicen que estaba cuando me detienen a mí, y la historia sabe que a mí me detienen solo en el aeroparque. Entonces digo, nunca hablé mal de ella. Ella cumplió un rol que es de actriz. No estoy hablando mal de ella, estoy hablando de la persona que permitió o incluyó la historia de mi vida en esta ficción.

-Para que se entienda, en los códigos del ladrón y, sobre todo, en toda tu carrera delictiva, siempre mantuviste al margen a la familia…

-Sí, a veces incluyo en mis redes sociales siempre algo relacionado a la mala vida del delincuente. El delincuente no puede tener familia. Si tiene familia, tiene que cambiar de oficio. El delincuente, sobre todo el ladrón, como he sido yo, que he dejado mi vida en prisión. ¿Para qué querés tu familia sufriendo contigo? Que tiene que ir a visitarte, sufrir, recorrer los juzgados. El ladrón no puede tener familia, así que repito por si no quedó claro, la familia del ladrón es sagrada. Puede ser una prostituta, una adicta, vende papelitos, lo que sea, es la familia del ladrón. No se toca. Por suerte mi hija no es nada de eso, es una madre, tiene dos hijos, un esposo y una tremenda peluquería. No trabaja en una peluquería como dice la ficción. Es ella la dueña. Entonces, es una falta de respeto. Por otro lado estamos todos muy disconformes con el reparto de dinero, y ahora que hablamos entre todos, o casi todos los miembros de la banda. Porque antes estábamos todos divididos. Alguien tuvo la osadía de dividirnos, para reinar, como dice el viejo dicho. Pero en realidad, como dice Araujo, en el libro que tu escribiste, todo vuelve. Todo le vuelve.

-¿Por iniciativa suya decidieron limar asperezas?

-Se fue dando. Entre todos descubrimos algunas cosas que tengo para contar en mi libro.

Fernado Araujo, ideólogo del robo y de la película. ¿Le responderá a su ex compañero?
Fernado Araujo, ideólogo del robo y de la película. ¿Le responderá a su ex compañero?

-Dé un ejemplo.

-A ver… el reparto de dinero, que lo hice yo, personalmente, en presencia de todos. Y nadie reclama eso. Por ejemplo, quedaron las joyas para repartir entre dos personas, y hay muchos problemas. De la Torre me hizo un comentario, si bien después le sacó las joyas la Policía cuando lo allanaron, él recuerda perfectamente lo que le dieron. También el séptimo hombre, que entró conmigo, de camisa blanca y anteojos, que tuvo muy buena participación en todo esto y que también tiene un reclamo que hacer respecto de las joyas. Y yo, puntualmente, me creí que los derechos fílmicos del robo, que lo contrataba esta empresa para hacer una ficción como hizo, eran repartidos en partes iguales entre los ladrones. Después alguien colaboró con el libreto y cobró. Eso es de él. Alguien fue productor de la película, y cobró, eso es de él. Nadie está reclamando eso. De la Torre, Zalloechevarría, quien habló sobre esto, García Bolster, El Nene, todos reclamamos la parte que nos debería haber correspondido. Divide y triunfarás. Este muchacho, Araujo, le dijo a la productora, porque me lo dijeron ellos mismos: “Ojo, que van a negociar con ladrones, con chorros, no se los aconsejo”. La productora, que no pertenece a este mundo, dijo “entonces vamos a negociar con vos y vos negocias con ellos”. Me lo dijo un productor acá sentado en mi tallercito de joyas. Y así fue, negociaron con él, el dinero y todo, y el después no habló con nadie.

-Esas son internas de la banda. Del otro lado le pueden decir que no sacar los trapitos al sol es no tener códigos.

-Si quieres no te las cuento. No tener códigos es otra cosa. Te cuento. Vino un productor acá a hablar de un nuevo proyecto, un documental muy importante, con una empresa que se llama Anima Films, que hizo El Jesuita, la película sobre el Papa Francisco, con muchísimo éxito. Estuvieron conmigo acá y les dije: “no, amigo, a mí ya me durmieron con esto de la película”. Y me dijeron: “Bueno, nosotros no tenemos nada que ver, nosotros vamos a hablar con cada uno de los integrantes, con cada uno de los que haya que hablar”. Entonces le dije: “Si es así, me sumo, ahí cuenten conmigo’. Es la última vez que participo de algo en esta empresa que se llama “El robo del siglo”. Yo también leí un mail, donde Netflix dijo: “mirá que si Vitette no firma, este proyecto no sale”. No es que yo tenga necesidad de protagonismo, porque repito: 22 mil seguidores en Twitter, dos cuentas de Facebook estalladas, Instagram que lo maneja mi esposa, ciento cincuenta entrevistas, me entrevistaron de la CNN en español, la revista Society de París, El País de España, vino a verme el corresponsal de Rusia Sputnik, hasta de China se interesaron. Creé un personaje propio. De hecho en mi libro ‘El ladrón del siglo’, agotado en su primera edición, resolví no darle nombre propio a nadie. Sólo apodos. Para que vean que yo puedo escribir un libro verdadero sin apoyarme en la figura de nadie. Pero nadie puede hacer nada relacionado con esta historia sin apoyarse en la figura del hombre del trajo gris, en la figura del ladrón del siglo, el negociador. No me sacaron el rol de negociador, porque el señor Miguel Sileo (que yo nunca he hablado con él, pero a través tuyo he mandado unos mensajes que él nunca ha contestado, pero yo sé que los ha recibido), me hizo un comentario respecto de la ficción. Dijo “yo negocié con Vitette, con nadie más”. No me lo dijo a mí. No me sacaron el rol de negociador porque él dice que negoció conmigo y con nadie más.

-¿Pero cómo opina sin haber visto toda la película?

-No me hace falta. Me contaron y me hicieron llegar fragmentos fundamentales. Se le fue la mano en el libreto. Tendría que haber dicho que le rezaba a Papá Noel todos los días que Marito no se baje de esta historia porque es la cara visible, es lo que vende. Que él ahora quiera componer un personaje, a mí no me molesta. Pero vos y él dejen de inventar.

-Nadie inventa nada. ¿No serán celos?

-Me das risa, bo. Has publicado fotos que mis seguidores en Twitter se ríen. Sacalo si querés esto, bloquealo, decile a tu editor o editora que lo saque. O tenés intereses con determinada gente o te vendieron pescado podrido.

-Ninguna de las dos cosas. Pero yo no soy el protagonista de esta nota.

-Pero conocés a toda la banda. Y andá a saber si tenés algún negocio con alguno.

Vitette, con el famoso traje gris con que entró al banco (Lihue Althabe)
Vitette, con el famoso traje gris con que entró al banco (Lihue Althabe) (Lihue Althabe/)

-¿Qué querés decir?

-Nada. Regalías de libros, derechos audiovisuales, todo legal, por supuesto. Te lo digo con la sinceridad con la que siempre nos manejamos. ¿Esto lo vas a cortar?

-No.

-Hasta que no lo vea publicado. Mirá, vos sos el escriba del hampa, el periodista delincuencial que conoce a toda la mafia retirada, pero a veces te comés sapos. O por una buena historia le metés ficción. Y está bien, ustedes no tienen la visión que tiene uno, que yo sí participé. El otro día también en Infobae, que debo decir que no censura a nadie, publiqué el adelanto de mi libro y los apuré a vos y a otros tres periodistas que escribieron sobre el robo.

-Lo sé. Yo la leí antes y no censuré nada, como decís que voy a hacer ahora, aunque me criticabas.

-No te criticaba. Yo me preguntaba: ¿por qué tienen que creer lo que yo digo y no lo que dicen ustedes, los escritores? Porque yo estuve y ustedes escriben y no estuvieron. Ni un caramelo robaron. Y hablan del robo como si hubiesen estadio.

-Hablé con toda la banda, incluido con vos.

-Sí, el único. Pero tienen que creer lo que yo digo. Porque les recuerdo que yo estuve, yo soy El hombre del traje gris, yo soy el que me gasté cien mil dólares, ahora no reconocidos, porque ahora en la ficción lo atamos todo con alambre, pero en mi libro hay detalles de todo lo que se gastó para invertir en el robo. Tengo participación en primera persona, porque lo escribí yo, pero siempre acompañado de otro secuaz, como para que puedan ir a interpelar al paisano Zallocheverría y decirle “Zallo, ¿usted salió a robar autos con Vitette?”, te va decir que sí. “De la Torre, ¿usted, fue a comparar una camioneta con Vitette?”, te va a decir que sí. García Bolster, el otro día nos reíamos de un par de anécdotas, “¿usted fue a comprar los gomones con Vitette?’, te va a decir que sí. “Araujo, ¿usted fue a comprar el hidráulico?”, y lo mismo. Repito: gasté cien mil dólares, hasta ahora no reconocidos, nunca me dieron una moneda ni me dijeron “tomá por la que pusiste, por la que invertiste”. No la quiero. Saqué las patas del plato. Tengo una hermosa familia. Soy relojero y tengo un taller de joyería.

-¿Usted siempre actuó bien con sus compañeros?

-Nunca me sacaron una moneda, nunca traicioné a un compañero, nunca me quedé con un peso. Porque en el argot, como lo dijo De la Torre el otro día, quien se queda con un peso del compañero es un rastrero. Dicen “el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón”. Si no tiene antecedentes. Si tiene antecedente penales, no tiene cien años de perdón. Seguramente cualquier persona que rompa ese código, la pasará muy mal en las cárceles, cuando trascienda que rastreó un compañero. Porque nada es para siempre. Yo he tenido, como ustedes saben, millones de dólares, no me los dieron, se sabe que los robé.

En Uruguay no hay cuarententa y el ex ladrón atiende su joyería.
En Uruguay no hay cuarententa y el ex ladrón atiende su joyería.

-Para que se entienda: primero como que había sospechas entre todos, y algunos creen que alguien de la banda se quedó con un vuelto o no repartió joyas. ¿Es así?

-Si, ahí está. No quiero cargar mis tintas por ahora. Quiero que cada cual se defienda. Voy a apoyar lo que dicen mis compañeros porque yo también lo pienso. Mi libro redacta claramente cómo se repartió el dinero. Lo repartí yo en partes iguales, en presencia de todos. Pero quedaron dos bolsas enormes, ochenta kilos de joyas finas para repartir después, más adelante. Eso quedó en custodia de una persona. Después nos fueron llamando y nos dieron una bolsita a cada uno. Ahí está lo que le secuestraron a La Torre. Quiere decir que si eran ochenta kilos, éramos cinco o seis, y a La Torre le sacaron cinco kilos, algo pasó, porque yo estudié matemáticas. El séptimo miembro de la banda contará otros pormenores si algún día decide hablar. Para que no sea siempre Vitette… porque capaz que Vitette es un mentiroso, es un mitómano, tiene la necesidad de difamar. Pero yo viendo todo eso, es que detrás de cada uno de mis comentarios hay un compañero de causa que va a avalar lo que digo. Y respecto de esa repartija de joyas no hay quien pueda avalar nada, se hizo entre gallos y medianoche. Peor como dijo Araujo en el libro que tú escribiste, Sin armas ni rencores, todo vuelve. Todo vuelve. Si estoy mintiendo algo me va a volver, te lo digo con muchísima naturalidad y pongo empeño en mi palabra con mi divino Lucciano Antonio, mi hijo de cuatro años.

-Una pregunta que seguro no va a responder: ¿dónde está el botín? ¿Eso nunca se va a saber? ¿Se gastó?

-Hay varias versiones. Una judicial. Y es según quién lo cuente. Lo único que sabemos es que a García Bolster le sacaron plata. Un escribano vino y entregó plata que era de García Bolster diciendo (en el documental que se viene voy a mostrar la foja, yo he hablado con muchos abogados relacionados a esta causa), se presenta un escribano y dice “esta plata me la dio García Bolster, está húmeda y yo no tengo ninguna duda que es robada del banco”. Después le sacaron, creo que de adentro de una heladera, toda la plata. A De la Torre le incautaron toda la plata. Y después creo que a nadie más le sacaron dinero. En cuanto a la cifra, no la diré. Pero tanto el banco como nosotros, los ladrones, la inflamos.

La joyería uruguaya de Vitette (Lihue Althabe)
La joyería uruguaya de Vitette (Lihue Althabe) (Lihue Althabe/)

-¿Qué cambió para que ahora se hable amistosamente con ex compañeros con los que estaba enemistado?

-Había una incomunicación entre nosotros. Lo único que hacíamos era insultarnos. Sin armas pero con rencores. Y ahora hablando entre todos nosotros, nos dimos cuenta de una maniobra que entramos, por haber creído en los respetos de los delincuentes. Que los que no son delincuentes, son chorros cero códigos. Encaré a la productora de la peli, “señora, ¿y la mía?”. “No, la tuya ya se la dimos a un compañero tuyo, el que trabajó con nosotros. “Si él no te la dio tenés que hablarlo con él”. Le dije, señora, a partir de ahora corto las relaciones con ese señor. Pero quiero decir que a mis sesenta y cuatro años ya no me cabe más nada.

-¿Cómo fue la impensada reconciliación con Bolster? El dice que no habló con vos.

-Quizá no quiera revelarlo. Ya le pedí perdón el otro día. En una charla telefónica le pedí perdón al Marciano, como le decíamos, porque dicen que me delató. Y si lo hizo, lo entiendo. Porque no es del hampa. Capaz yo hubiera hecho lo mismo. Te tiran al piso, te pegan nos gritos, te ponen una 45 en la cabeza y vos te ves morir, tenés mujer. El otro día le dije, tuve la oportunidad de redimirme, porque todo vuelve en esta vida. Le dije ‘ya está, Marciano’. “No, porque también dicen que yo delaté a Fernando cuando lo fueron a buscar allá al desierto, que el único que sabía era yo, que yo lo delaté y no es verdad”. Le creí.

-Ustedes ya tenían una relación distante previa…

-Sí, porque yo le dije a un secuaz de la banda: “este nos va a mandar en cana”. Y me respondió: “Despreocupate que yo me le quedo con las joyas a éste, no le doy ni una”. “¿Por qué?”. Quise saber. “Cuestiones nuestras”, me respondió. Hay cosas que digo y están en la causa. En las declaraciones. Te lo dicen De la Torre, El Nene, el ladrón fantasma, Zallo. Pero esta es la última nota que doy sobre el tema. Que hablen otros. El Robo del siglo está empezando a ser pasado para mí. Un pasado que quiero dejar atrás para siempre.

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