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Tristeza: murió Amadeo Carrizo, uno de los grandes arqueros del fútbol argentino

El mundo futbolero argentino está triste, muy en especial los hinchas de River: a los 93 años, falleció Amadeo Carrizo, uno de los más grandes arqueros de la historia del fútbol argentino. Quienes lo vieron jugar aseguran que con Amadeo nació el arquero moderno, aquel que no sólo se queda debajo de los tres palos, sino que es capaz de salir del área, tapar al delantero rival o quitarle la pelota como un defensor más, jugar con los pies y darle rápido la pelota al compañero mejor ubicado. Amadeo jugó nada menos que 25 años: entre 1945 y 1970. Ganó seis títulos, siempre con River: 1945, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957). Se retiró a los 44 años, en el equipo colombiano Millonarios. 

Fue el primer arquero que atajó con guantes y fue, sobre todo, un revolucionario del fútbol, uno de los inventores de la concepción moderna del puesto de arquero. Arriesgaba más que otros, y por eso le tocó perder algún partido importante: cuando intentó gambetear al delantero de Boca “Pepino” Borello en 1954 y la perdió, cuando salió en falso en una semifinal de la Libertadores en 1966 ante Peñarol, que le valió desde entonces el mote de “gallinas” a los de River. Pese a aquellos errores, su aporte para agilizar el juego fue fundamental: incluso a la luz de los cambios reglamentarios posteriores, el arquero “atornillado” debajo de los tres palos va quedando en el pasado.

El destino quiso que dos de las grandes ídolos de la historia de River fueran nativas de Rufino, Santa Fe, y que estuvieran en los dos extremos de la cancha: Bernabé Ferreyra, como súper goleador, y Carrizo, como arquerazo. Hasta le dedicaron un hermoso tango, “Tarzán Carrizo”, que grabó la orquesta de Armando Pontier y cantó impecablemente Alberto Podestá. La letra empieza diciendo que “Hay un arquero maravilloso”… y más adelante dice:

¡Carrizo!…      
frente al arco un entrevero,
hay diez tiros de sorpresa
pero al fin salva el arquero.
¡Carrizo!..
dos tenazas bien seguras
aseguran tus posturas
del que siempre está primero.

Jugó nada menos que 520 partidos en el equipo de la banda roja: tal fue su ascendiente que en 2013 fue nombrado, con toda justicia, “presidente honorario” del club. 

En atención a la emergencia sanitaria que viven el país y el mundo, Amadeo no podrá tener el velatorio que se merecía: sus restos serán cremados y llevados a Rufino, su ciudad natal.

 

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