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¿Puede ser el Bitcoin el salvador de las economías subdesarrolladas?

¿Es El Salvador el mejor país del mundo para iniciar una revolución mundial que ponga de cabeza a los bancos centrales del planeta?

¿Es posible comenzar ese camino desde un lugar donde las dificultades son tan grandes, donde el dinero o la moneda local no existe y la violencia o la corrupción azotan a muchos de sus habitantes?

¿Es El Salvador un país con más problemas que la mayoría de los países del mundo o es acaso la expresión completa de un sistema que ya no encuentra salida ni en su propio banco central, en sus acuerdos con el FMI y otros entes internacionales?

Si existe una salida, una solución que permita a sus habitantes recibir remesas de sus familiares a un costo infinitamente menor, si permite que la emisión de moneda no dependa de los caprichos ni de políticas monetarias que no funcionan, si permiten que los algoritmos definan junto con la oferta y la demanda el precio de una moneda y que el riesgo de aceptarla o no sea simplemente una elección de cada uno y no la imposición del gobierno, ¿por qué no celebrarlo?

El bitcoin nace con la ilusión de separar la moneda del estado, con la premisa de ser independiente de los bancos centrales y de democratizar el acceso a los sistemas financiero minimizando o incluso haciendo desaparecer a la mayoría de los intermediarios que no agregan valor.

El Bitcoin enfrenta riesgos al convertirse en moneda de curso legal en El Salvador

Si los países con más necesidades, con bancos centrales menos confiables, muchas veces con ciclos y círculos viciosos de monedas en las que nadie confía y políticas monetarias que incluso bien intencionadas no logran escaparse de la inercia de la desconfianza, logra tener una oportunidad de cambiar el rumbo, de darle una opción a sus ciudadanos de poder decidir cómo resguardar sus ahorros, de acceder a otras monedas por medio de ese puente confiable que es el Blockchain, ¿no deberían aprovecharlo?

Criptomonedas: sin emisión y sin un banco central que las limite, siguen innovando

¿No es acaso una posibilidad de atraer inversiones que no quieren recibir ingresos en monedas depreciadas, en permitir la exportación de servicios y el trabajo de muchos jóvenes que podrían cobrar en cripto sin tener que irse del país?

Realmente no creo que lo importante es que el primer país se llame El Salvador, creo que lo que se logró fue visibilizar la esperanza para muchos ciudadanos, de muchos países del mundo subdesarrollado, de muchas comunidades con menos oportunidades en países súper desarrollados, que ahora pueden ver al menos una luz al final del camino.

Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la opinión de la UCEMA.

Director del Área de Blockchain y Criptoeconomía de la Universidad del CEMA.

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