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Polémica: se frenaron los estudios de la Ronda 1 del offshore

El potencial hidrocarburífero del mar argentino es uno de los grandes enigmas en la industria petrolera global, y así quedó en evidencia ante la gran cantidad de empresas de primer orden mundial que se presentaron en 2019 en la Ronda 1 que realizó Argentina para comenzar a estudiar qué hay debajo del subsuelo marino.

Sin embargo, el 2020 dejó un sabor bien amargo para las empresas que forman parte de las 18 concesiones que se otorgaron en el último año de la gestión de Mauricio Macri, dado que a lo largo del año pasado no hubo casi avances en los estudios del potencial.

Ese freno no se debió a la pandemia generada por el coronavirus, que sin dudas trastocó todos los planes de las empresas, incluidas las del offshore. Sino que todas las miradas apuntan a los estudios de impacto ambiental como el gran freno que tuvo y sigue teniendo la exploración del mar argentino.

En abril de 2019 el gobierno nacional abrió la primera ronda de licitación de áreas exploratorias en tres cuencas del mar nacional. Se trató del primer proceso de ese tipo que se realizó en décadas y capturó el interés de las grandes compañías del segmento.

Sobre un total de 38 bloques en carpeta se recibieron 23 ofertas y en mayo de ese año se adjudicaron 18 concesiones de exploración en las cuencas Malvinas Oeste, Argentina Norte y Austral, que implicaron compromisos de inversión de 724 millones de dólares.

Las 18 áreas que fueron concesionadas en la Ronda 1 abarcan tres cuencas.

Entre las empresas adjudicatarias se encuentran algunas de las majors del segmento como son la noruega Equinor que capturó 7 áreas, Qatar Petroleum (QP) con cinco concesiones, la compañía francesa Total, ExxonMobil y la inglesa Tullow, a partir de la cual se entabló un reclamo judicial.

Pero también fueron adjudicatarias la angloholandesa Shell, la alemana Wintershall DEA, y la inglesa BP, la japonesa Mitsui y la italiana Eni y las nacionales YPF, Pluspetrol y Tecpetrol.

Las concesiones para la exploración de los bloques fueron otorgadas por un plazo total de 13 años para que las empresas puedan realizar los estudios exploratorios y recién tras 8 años se enfrentarán a la etapa en la que se les requiere la realización de, al menos, un pozo exploratorio.

El freno

Previamente a esto el primer paso que las firmas debían dar era completar los estudios sísmicos que se realizaron en la zona entre 2018 y 2019 y que en no son menores ya que los 18 bloques concesionados abarcan una superficie de casi 200.000 kilómetros cuadrados. Pero aquí es donde las fuentes consultadas por Energía On advirtieron que estuvo la traba del proceso.

Para poder iniciar los extensos estudios de sísmica de la zona las empresas debían primero presentar los correspondientes estudios de impacto ambiental de tales trabajos.

Esos estudios se presentaron el año pasado pero a la fecha no fueron ni aprobados ni desaprobados y puertas adentro del gobierno aseguran que se debe a una interna entre las facciones políticas de la gestión que lideran Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

La definición del avance de los estudios de la Ronda 1 recayó en la secretaría de Energía de la Nación que en ese momento estaba a cargo del deslucido Sergio Lanziani. Como la cartera no tenía todas sus áreas formadas en el inicio del gobierno, cuando dependía del ministerio de Desarrollo Productivo que conduce Matías Kulfas, se resolvió que los estudios de impacto ambiental sean analizados exclusivamente por el flamante ministerio de Ambiente que conduce Juan Cambandié.

Los estudios sísmicos se realizan desde barcos.

El exdiputado plasmó su postura el año pasado en torno al desarrollo petrolero de Vaca Muerta en donde aseguró que “es alarmante” la cantidad de residuos generados por la actividad y su tratamiento.

Precisamente desde este ministerio es que a la fecha no ha definido la aprobación o rechazo de los estudios de impacto ambiental haciendo que las empresas adjudicatarias de los 18 bloques offshore no hayan podido estudiar ni un metro cuadrado del mar.

Dada la enorme cantidad de kilómetros cuadrados a estudiar y la rigurosidad climática de buena parte de las áreas concesionadas, la mayoría de las empresas se unieron para contratar un paquete de sísmica, un contrato enorme que incluso llamó la atención a nivel global por su extensión.

El dato

19
meses transcurrieron desde que se otorgaron las concesiones.

Sin embargo este es el trabajo que se encuentra frenado en la evaluación del estudio de impacto ambiental que es el paso previo para avanzar en una audiencia pública que será la que dará el visto bueno al estudio del mar.

Mientras desde dentro del gobierno hay acusaciones en torno a un supuesto “exceso de ecologismo” de la cartera que conduce Cabandié, también se señaló que no se finalizó tampoco la reglamentación para la audiencia pública, por lo que los hidrocarburos que haya debajo del mar deberán seguir esperando.

Pero no todo son críticas a la cartera de Ambiente. De acuerdo a las fuentes consultadas es posible que los estudios de impacto ambiental que se presentaron no hayan sido lo suficientemente detallados como para satisfacer la preocupación para que un área dedicada al cuidado del ambiente autorice la exploración petrolera.

En este caso, las fuentes destacaron que ante la casi inexistencia de desarrollos offshore en Argentina, en el país no hay firmas con acabada experiencia en el desarrollo de este tipo de estudios de impacto ambiental.

Y revelaron que desde el gobierno argentino se llegó incluso a pedir ayuda a la embajada de Canadá para que brinde asesoramiento sobre la temática.

En números

200.000
kilómetros cuadrados es la superficie aproximada que abarcan las 18 concesiones otorgadas en la Ronda 1.

A pesar de la insistencia de llamados y mensajes, no fue posible conocer la opinión u obtener una explicación sobre el caso de parte de las autoridades del ministerio de Ambiente.

Desde la mayoría de las empresas petroleras se cree que el mar argentino podría albergar cuantiosos recursos de gas y petróleo, no solo por la gran generación que tienen los pocos desarrollos que están en marcha desde hace décadas, sino en especial por la especulación que hay ante una suerte de espejo que podría haber en las costas argentinas con respecto a lo que se ha encontrado del otro lado del Atlántico, en África.

Pero claro está que para poder saber qué esconde el mar primero hay que realizar los estudios exploratorios que en 2020 sumaron un año más sin avances.

YPF y Equinor se asociaron con Shell para el estudio de una concesión

Las petroleras YPF y Equinor firmaron esta semana un acuerdo con Shell para sumarse a la exploración del bloque 100 de la Cuenca Argentina Norte.
El acuerdo, que aún debe sortear las autorizaciones regulatorias, contempla que YPF y Equinor retendrán el 70% del bloque en partes iguales, mientras que Shell concentrará el 30% de los derechos del área.

En el bloque que fue concesionado previamente a la Ronda 1, el operador continuará siendo Equinor, la firma noruega con amplia trayectoria en el offshore.

La firma de este convenio representó ayer un nuevo gesto de la apuesta que las grandes petroleras del mundo hacen por estudiar las particularidades del subsuelo marino argentino a pesar del complejo contexto nacional, tanto desde el punto de vista de las inversiones como en lo que hace a las autorizaciones ambientales.

Pero además, para YPF el ingreso de Shell al consorcio de empresas del bloque CAN 100 representa también la posibilidad de sumar un socio con capital propio disponible, ya que no solo YPF se encuentra en una situación financiera complicada, sino que además la exploración y en especial la producción offshore es mucho más costosa que la onshore.

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