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ONU: “Realmente se nos ha acabado el tiempo”

En 2020, tras la aparición del coronavirus, el mundo se detuvo y, durante varios meses, miles de fábricas cesaron sus funciones. En ese momento, se creyó que, pese a las malas noticias, eso ayudaría a reducir las emisiones de gases contaminantes. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados.

Según la ONU, el ritmo del cambio climático no se ha visto frenado por la pandemia, ya que la recesión provocó una caída temporal en las emisiones, pero no fue suficiente para revertir los crecientes niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), explicó que “algunos pensaban que los cierres por coronavirus iban a tener un impacto positivo en la atmósfera (…) pero no fue el caso”.

Según un informe de la OMM, las emisiones de gases de efecto invernadero cayeron 5,6% en 2020 debido al “freno” económico. Sin embargo, actualmente vuelven a estar en los niveles de 2019 tras subir en los primeros siete meses del año en todos los sectores, excepto la aviación y el transporte marítimo.

En este sentido, António Guterres, secretario general de la ONU, dijo que “este es un año crítico para la acción climática”, pero el último informe demostró “qué lejos estamos de nuestro rumbo”.

Los expertos advierten que existen altas posibilidades de que en alguno de los próximos cinco años se supere el 1,5 ºC de temperatura media en el planeta, incumpliendo con las metas del Acuerdo de París.

“A no ser que haya una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero inmediata, rápida y a gran escala, limitar el pronóstico será imposible, con consecuencias catastróficas para la gente y el planeta“, sentenció Guterres.

“Realmente se nos ha acabado el tiempo. Debemos actuar ahora para evitar más daños irreversibles. La COP26 de noviembre debe marcar ese punto de inflexión. Para entonces, necesitamos que todos los países se comprometan a alcanzar las emisiones netas cero para mediados de este siglo y que presenten estrategias claras y creíbles a largo plazo para conseguirlo”, indicó Guterres.

El aumento del nivel del mar es inevitable

El nivel del mar en el mundo aumentó 20 centímetros entre 1900 y 2018, y a un ritmo acelerado entre 2006 y 2018.

Incluso si se reducen las emisiones para limitar el calentamiento a bastante menos de 2°, el nivel medio del mar a nivel mundial probablemente aumentará entre 0,3 y 0,6 mtros para 2100 y podría subir entre 0,3 y 3,1 metros para 2300.

La adaptación a esta subida será esencial, especialmente en las costas bajas, las islas pequeñas, los deltas y las ciudades costeras, explica la Organización Meteorológica Mundial.

La salud del mundo también está en peligro

La Organización Mundial de la Salud advierte que el aumento de las temperaturas está relacionado con un incremento de la mortalidad relacionada con el calor y el deterioro del trabajo, con un exceso de 103.000 millones de horas de trabajo perdidas en todo el mundo en 2019 en comparación con las perdidas en 2000.

Además, las infecciones Covid-19 y los riesgos climáticos como las olas de calor, los incendios forestales y la mala calidad del aire, se combinan para amenazar la salud humana en todo el mundo, poniendo en especial riesgo a las poblaciones vulnerables.

Según la agencia sanitaria de la ONU, los esfuerzos de recuperación del Covid-19 deben alinearse con las estrategias nacionales sobre el cambio climático y la calidad del aire para reducir los riesgos de los peligros climáticos en cascada y obtener co-beneficios para la salud.

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