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Incertidumbre sobre el futuro de la industria del Bioetanol, un pilar del empleo del NOA

Distintas fuentes consultadas aseguran que todo está bien, que los consensos están dados, que hay voluntad política, pero la prórroga de la ley de biocombustibles sigue demorada en la Cámara de Diputados de la Nación.

Imaginar que el país pueda dejar caer el régimen que promueve los cortes de las naftas y el gasoil con bioetanol y biodiésel, dando la espalda a los compromisos asumidos en la agenda de las Naciones Unidas contra el calentamiento global y el cambio climático, raya en lo absurdo.

Sin embargo, Argentina es el reino donde lo posible es imposible, y lo imposible es posible, de modo que la preocupación que embarga a la actividad sucroalcoholera de la región es entendible, como la ansiedad con que gobernadores y legisladores del Norte Grande esperan ver extendida la vigencia de la ley que rige desde 2006 por al menos cuatro años más.

Atento al vencimiento de la norma, que se producirá en mayo, el Senado aprobó su prórroga por unanimidad en octubre último, poniendo de manifiesto el consenso político que existe en las provincias argentinas en torno de la ley.

En una de las últimas sesiones ordinarias de la Cámara Baja, el proyecto obtuvo la mayoría especial de dos tercios para ser tratada sobre tablas, pero, extrañamente, no llegó a tratarse.

A finales de diciembre, mientras crecían los rumores de un empantanamiento incitado por el lobby petrolero, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, prometió que la prórroga se trataría el 20 de enero. El día llegó pero, en medio de posturas inconciliables sobre el protocolo de sesiones mixtas, la suerte de la ley de biocombustibles quedó postergada hasta el próximo miércoles. Poco antes de que se oficializara la decisión, el bloque Consenso Federal le presentó a Massa una nota en la que reclamó que se trate, de una buena vez, la trabada prórroga. Y en ese contexto uno de los referentes del espacio de Graciela Camaño advirtió: “Si no incluyen el tema de los biocombustibles, en mi intervención voy a exponer una tesis sobre la penetración de los intereses petroleros en la Cámara de Diputados, y con los mensajes que mandan las petroleras”.

Lo que está en juego

El clima de incertidumbre que se instaló en el Congreso no es inocuo para una actividad como la sucroalcoholera, que a estas alturas del año y en medio de la peor crisis en un siglo carece de la más mínima previsibilidad para planificar su producción.

Y esto ocurre en momentos en que dos factores afectaron seriamente al bioetanol: la caída de la demanda de combustibles por la pandemia y el largo período de congelamiento que tuvo su precio.

En el norte de la provincia son muchos los trabajadores que prestan servicio en una planta de bioetanol.x
 

Las consecuencias de las políticas energéticas influenciadas por el lobby petrolero están a la vista. De las 54 plantas que se habilitaron a partir de la aprobación del régimen promocional de los biocombustibles, 28 de biodiésel y 7 de bioetanol están hoy paradas y con personal suspendido.

Pese a todo, el bioetanol de caña de azúcar sostiene cerca de 61.000 empleos directos y 156.000 indirectos en el NOA. “Es el principal empleador privado de la región”, remarcó el presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), Jorge Feijóo. En diálogo con El Tribuno, el referente del sector sucroalcoholero de Tucumán, Jujuy y Salta precisó que otra importante contribución del bioetanol es la diversificación productiva de la caña de azúcar. En este punto, el dirigente agroindustrial hizo notar que los ingenios norteños participan hoy en el mercado tradicional de endulzantes naturales y también en el mercado de combustibles líquidos con un producto renovable.

El pasado 2 de enero, la Secretaría de Energía estableció un sendero de recuperación de los precios de los biocombustibles, tras diez meses de congelamiento. Para el bioetanol producido a partir de la de caña de azúcar el litro se fijó en $43,600 para enero. La recomposión gradual prevé llevar el valor a $47,800 en febrero, a $48,700 en marzo, a $49,600 en abril y a $51,132 en mayo.

Durante 2020 se produjeron en Salta más de 110 millones de litros de bioetanol para su corte (mezcla) al 12% con las naftas.

Biocombustibles mueven US$ 1.400 millones al año

Con la prórroga de la ley de biocombustibles trabada desde noviembre en la Cámara de Diputados de la Nación, muchos se preguntan a estas alturas si hay funcionarios y legisladores nacionales dispuestos a dejar caer la norma.
Aunque la suposición suena realmente absurda, ante insistentes consultas periodísticas el presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), Jorge Feijóo, aseguró que no imagina “cuáles podrían ser las razones para sepultar una política exitosa”.
Recordó que desde la creación del mercado de biocombustibles se concretaron inversiones por más de 3.000 millones de dólares, que se tradujeron en 54 plantas industriales localizadas en 10 provincias. “Estas agregaron valor a la materia prima donde se produce, en zonas de baja o media, industrialización”, subrayó, para sostener que “lo último que necesita el país es clausurar inversiones productivas” que constituyen “la vía más eficaz para combatir la pobreza”.
Las cifras del sector hablan por su cuenta. Solo en 2019 el bioetanol sustituyó importaciones de naftas por 521 millones de dólares y el biodiésel realizó exportaciones por otros 900 millones de dólares.
No obstante, en 2019 el país debió importar 520 millones de litros de naftas para cubrir la demanda. Feijóo remarcó que las onerosas compras de naftas al exterior podrían haberse evitado aprovechando la capacidad industrial instalada para producir bioetanol.

Calentamiento global

 En el Protocolo de Kioto (2005) y luego en el Acuerdo de París, ratificado en 2016, Argentina comprometió políticas y acciones concretas contra el calentamiento global y el cambio climático. Y en la crucial agenda de Naciones Unidas, los biocombustibles tienen reservado un papel clave, ya que tienen entre un 70 y 80% menos de emisiones de gases con efecto invernadero que los combustibles fósiles. Feijóo recalcó que el cuidado ambiental es una cuestión central, directamente relacionada con el cuidado de la salud de la población, y es la razón que está detrás de las medidas que en materia de combustibles vehiculares vienen adoptando muchos países del mundo.

El representante del complejo sucroalcoholero del NOA aseguró que en Argentina está planteado un falso dilema con los combustibles fósiles y renovables, porque el país cuenta con importantes reservas de gas y petróleo en diferentes cuencas y una amplia geografía con gran aptitud para las bioenergías. Dijo que ambas fuentes de recursos, aprovechadas con inteligencia y combinadas convenientemente mejorarían sensibles aspectos de la matriz energética, la salud, el ambiente y la economía, además de favorecer un desarrollo socioterritorial más equilibrado.
 

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