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Golpes, cintazos y estafa millonaria: la fuerte denuncia de Guillermo Pérez Roldán contra su padre

Guillermo Pérez Roldán logró un total de 9 títulos a lo largo de su carrera como tenista profesional y su mejor marca la consiguió en 1988, al alcanzar el puesto Nº 13 del ranking mundial.

En aquella época, las versiones sobre el maltrato que recibía de parte de su padre eran moneda corriente, pero nunca decidió confirmar estos rumores hasta este martes, a más de 20 años de su retiro.

En diálogo con La Nación, el ex tenista reconoció por primera vez públicamente​ lo que mucha gente de su entorno conocía y había manifestado de manera informal durante su carrera: los abusos físicos de Raúl, su padre, relacionados al método de entrenamiento de la escuela que éste último tenía, donde el castigo físico era utilizado como un supuesto motivador.

“Hubiese preferido tener un peor entrenador y un mejor padre. Me da mucha pena contar esto, pero él fue tan bueno con el sistema de trabajo que creó, que tendría que haber sido (Carlos) Gardel, pero descargaba sobre mí una exigencia tal que perdí un padre”, confesó.

Y sumó: “Quizá hubiera sido mejor que él fuera un gran profesor de tenis y yo un buen abogado, porque esa fue una parte negra de mi vida. Sufrí su maltrato físico y todos lo sabían. La cosa fue conmigo, y con mi hermana (Mariana) al principio. Pero cuando empecé a facturar yo, ella pasó a un segundo plano. Fue un técnico fantástico, pero un padre de mierda”.

Radicado en Santiago de Chile, Guillermo, de 50 años, reveló que “no podía ser que ganar un partido era un alivio y en determinados momentos, en vez de poder disfrutar a los 19 años, ya no di más”. En ese sentido, contó que le pidió que cada uno siguiera su camino y empezó a optar por jugar sólo o ser acompañado a los torneos por amigos o algún entrenador sustituto.

“Puedo contar también que otra vez perdí un partido, entré en una habitación y mi padre me pegó una piña en medio de la boca con el puño cerrado. Y después, otro día, me metió la cabeza en un baño. Y también me robó entre cuatro y cinco millones de dólares, que fue todo lo que gané jugando al tenis”, denunció Guillermo, dando a conocer el calvario que sufrió.

Al mismo tiempo, acusó a su madre, Liliana Sagarzazu, y a su padre de firmar para sacarle la plata de sus cuentas. “La traición de un padre a un hijo es terrible. En el casamiento con Daniela, hace tres años y medio, lo invité, me pidió perdón delante de todos y me cantó una canción, pero al otro día me volvió a cagar”, continuó.

Raúl Pérez Roldán es recordado no solo por ser el padre de Guillermo, sino como un pilar de la escuela de tenis tandilense, que entre otros frutos dio estrellas como Juan Martín Del Potro. A mediados de los 80, formó un equipo que juntó a sus dos hijos (Guillermo y Mariana), Franco Davin y Patricia Tarabini se formó desde las categorías juveniles para competir.

Según contó Guillermo, cuando los golpes cesaron comenzó otro tipo de maltrato: “Lo agarré después de ganar el torneo de Palermo, no me acuerdo si fue en el 89. Me senté en el avión y le dije: ‘Mirá: a partir del año que viene quiero viajar solo, no quiero viajar más con vos. O las tiro todas para afuera, pierdo el ranking o no agarro más la raqueta”.

Y agregó: “No daba para más. No, no. Y ahí empezó a disfrutar, hasta que yo me caso la primera vez a los 24 años: amarrocó toda la plata y me la sacó, sin avisarme nada. Eran cuentas familiares con tres firmas. Los cheques de ATP venían a mi nombre. Firmando dos, padre y madre, podían sacar la plata… Confiás en tu viejo. Yo no supe nunca más dónde estaba la plata”.

En ese sentido, recordó que terminó su carrera y a los tres meses se dio cuenta que era pobre. “No tenía ni coche. La estafa la descubrí en 1994. Así fue: llamé al banco de afuera, pedí una plata para irme de vacaciones y no había más. Y había varios millones de dólares. Además, teníamos casas, caballos de carrera, restaurante, departamento, etc”.

Guillermo tiene tres hijos -uno de ellos, recién nacido- y vive actualmente en Chile. Aseguró que hasta ahora nunca había hablado el tema con sus dos hijas mayores, y que quiso revelar su experiencia para evitar que otros chicos sufran la misma situación: “Por supuesto que mis amigos más íntimos lo saben, mi mujer lo sabe….Pero como vino mi tercer hijo y no me importa más nada que mi familia, mis amigos y mi trabajo… Dije cosas profundas y me gusta hacerlas públicas para que otros chicos no vuelvan a pasar por algo así, para que tengan el coraje que yo no tuve”.

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