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Gastar menos: la crítica de Cristina Kirchner a Guzmán que suele ser un elogio para otros ministros de Economía

Cristina Fernández de Kirchner observa a Martín Guzmán (Foto: Juan Mabromata/Pool via REUTERS) (POOL/)

Martín Guzmán recibió ayer en forma de crítica lo que para cualquier ministro de Economía podría haber sido un elogio: consiguió un nivel de déficit fiscal menor al autorizado por el Presupuesto. Es decir, podría haber gastado aún más por encima de los ingresos y, hasta ahora, no lo hizo. Quién le formuló la crítica fue la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el contexto es un duro traspié electoral que busca explicaciones y, por supuesto, culpables. Para la vicepresidenta, la “política de ajuste fiscal equivocada” de Guzmán que “impactó negativamente en la actividad económica”, está al tope de la responsabilidad de la derrota.

El reproche ya había sido esbozado por el gobernador Axel Kicillof, quien advirtió que era necesario “relajar la mirada fiscalista” para recuperarse en las urnas en noviembre. Y ayer CFK lo explicitó: “El año pasado se estableció que el déficit fiscal iba a ser del 4,5% del PBI sin pandemia a partir de marzo del 2021. Cada punto del PBI en la actualidad es alrededor de $420.000 millones. A agosto de este año, a cuatro meses de terminar el año y faltando apenas unos días para las elecciones, el déficit acumulado ejecutado en este año era del 2,1% del PBI. Faltan ejecutar, según la previsión presupuestaria, 2,4% del PBI… más del doble de lo ejecutado y restando sólo cuatro meses para terminar el año… con pandemia y delicadísima situación social”.

El reproche es claro: Guzmán podría haber gastado hasta alcanzar 4,5% del déficit pero utilizó solamente el 2,1% y con ese gasto en la calle las PASO, cree la vicepresidenta, no hubieran sido tan desfavorables.

Siempre se gasta más sobre el final del año por distintas razones, desde el interés de los funcionarios en no subejecutar las partidas que tienen a disposición, el gasto salarial y, tratándose de un año impar, las elecciones

El Presupuesto 2021 preveía un 4,5% de déficit fiscal primario. Si bien hasta ahora el déficit es de 2,1%, esa cifra se extenderá al 4%, según lo explicado por el ministerio de Economía en el Presupuesto 2022. Las razones de la acumulación del gasto (y con él, del déficit) en los últimos 4 meses del año son conocidas: siempre se gasta más sobre el final del año por distintas razones, desde el interés de los funcionarios en no subejecutar las partidas que tienen a disposición, el gasto salarial y, tratándose de un año impar, las elecciones. Los 2,4 puntos del PBI que según Cristina “falta ejecutar”, está previsto que en su mayoría sean ejecutados; no serán un ahorro, sino que Guzmán espera gastarlos de aquí a las elecciones.

De este modo, la prudencia de Guzmán para gastar durante 2021 se cuantificaría únicamente en ese 0,5% del PBI. Esa “mirada fiscalista” es excesiva a los ojos del kirchnerismo pero escasa a los ojos del mercado de deuda. La Argentina no puede emitir deuda en dólares y sus acreedores en pesos se limitan a aquellos inversores obligados a comprar títulos públicos.

Martín Guzmán campaña Mendoza
Guzmán, en “modo campaña”

“Sin el grueso de los ingresos derivados del Aporte Solidario y con una aceleración del gasto de cara a las elecciones, la posición fiscal sufrirá un marcado deterioro en los próximos meses”, señala un informe de la consultora LCG. En él, se explica con claridad el equilibrio que intentó guardar Guzmán: “La primera mitad del año mostró números mejores que los esperados, lo que le permitirá al gobierno ser ‘generoso’ en términos de gasto en los próximos meses y a la vez dar una señal de compromiso fiscal al mercado de cara a las negociación con el FMI”.

Pero además Guzmán ha explicado en reiteradas ocasiones que el resultado fiscal que obtuvo en lo que va del año no se origina en que gastó menos sino en que recibió más ingresos. No hay señales graves de subejecución, como sugiere la carta. Los fondos extra llegaron por las retenciones a las agroexportaciones y sus buenos precios, por la recaudación que trajo el rebote de la actividad económica y por el “impuesto a la riqueza” que ayudó a cubrir gastos específicos para esa recuperación. A esta lista se suma el ingreso de USD 4.300 millones por la ampliación de capital del FMI que permitió saldar los vencimientos con el propio organismo y demorar, hasta el presente, la firma de un acuerdo que, justamente, hubiese traído exigencias fiscales.

Ese equilibrio para surfear entre las urgencias de la caja y las de la campaña no fue suficiente para el kirchnerismo, que vio en esa estrategia un ajuste, tal como ayer manifestó Cristina Kirchner. Y es incomprobable que un reparto más equilibrado del gasto a lo largo del año le hubiese dado un mejor resultado electoral al gobierno.

“Bajar el déficit fiscal no es derecha. Hay una tendencia asociar la bandera de reducción de déficit fiscales con la derecha. Eso está mal”, señaló Guzmán en la campaña

“No hay ajuste. La reducción del déficit no es ajuste”, aseguró Guzmán pocos días antes de las PASO. “Una cosa es reducir el déficit fiscal, otra es reducir el gasto público. Distinto es lo que hizo el Gobierno anterior, que fue achicar el gasto”, dijo en una entrevista con Maximiliano Montenegro en A24. El ministro, tras unas semanas de “modo campaña” en la que recorrió estudios de TV y se sacó selfies con militantes, por estas horas guarda silencio. Pero esas palabras le servirían hoy como respuesta a la “acusación” que le hace la vicepresidenta.

Ni el crónico endeudamiento de la Argentina ni su recurrente inflación alejan a Guzmán de la omisión de cualquier referencia a reducir gastos. Por convicción o porque no ignora que gastar menos es visto como algo intrínsecamente malo por un sector del gobierno que integra, el ministro siempre se cuidó de hacer referencias en ese sentido.

Para ello tiene un argumento contundente: “bajar el déficit fiscal no es derecha”, aseguró Guzmán en marzo, durante una charla en Catamarca. “Hay una tendencia asociar la bandera de reducción de déficit fiscales con la derecha. Eso está mal. Si nos metemos en ideologías, lo que la derecha pide es un Estado chico, con bajos impuestos y que gasta poco, y tiene poca presencia en la economía. El estado juega un rol muy importante en resolver aquellas cuestiones en que el mercado no lo hace por sí solo. Para eso deber ser fuerte, tener una moneda robusta y tener crédito. Un estado que vive pidiendo prestado y emitiendo, es un estado débil”, explicó aquella vez con su habitual mesura académica, la que deberá utilizar para sostenerse frente al fuego amigo del Gobierno.

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