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Flores que se destacan: las plantas que llenan de color

Agapanthus, tulbalghias, hemerocallis y dietes. Parecen nombres dificiles de repetir rápido y sin confundirse, pero estas plantas son dueñas de flores que resaltan en cualquier espacio del jardín y lucen su belleza, en su máximo esplendor ante la luz del día.

Las cuatro especies son muy solicitadas para ornamentar en diseños de espacios verdes, jardines o galerías de edificios con grandes aberturas y entradas de luz, donde su presencia garantiza una atractiva vista. También son ideales para adornar fuentes de agua y estanques.
“Son plantas muy nobles en sus cuidados y se han vuelto populares en nuestros jardines del alto valle”, expresó Claudia a RÍO NEGRO.
Vamos por partes.

Conocido con el nombre de lirio africano, corona del rey o flor del amor, el agapanthus pertenece a la familia de las liliaceae.
Es una planta que tolera los climas fríos y calurosos – comenta la mujer – y la floración se da en primavera y verano. Sus flores son de color azul intenso y también blanco, están formadas en agrupaciones pequeñas de entre 20 y 30 flores.

Las varas pueden medir hasta un metro, y culmina con copas de flores que adornan los jardines, y cuyas hojas en formas de cintas o listones perduran durante todo el año.
“El lugar ideal para ubicarlas es a pleno sol o semisombra, para poder tener una floración abundante”, indica la experta. Es que, aunque puede vivir en la semisombra prefiere estar a pleno sol.

El agapanthus necesita un suelo rico en nutrientes y con buen drenaje para asegurarse de que las hojas no se pongan amarillas y también evitar la aparición de hongos. Se aconseja abonar cuando esté en floración para ayudar a su crecimiento y desarrollo.

En cuanto al riego, en esta época de primavera verano debe ser abundante, pero en otoño invierno tiene que ser espaciado, sugiere Rodríguez. “Aunque necesitan de riego abundante es importante que el suelo drene bien, así evitaremos que las hojas se tornen débiles y amarillas. Por la necesidad de agua que esta planta requiere se adapta muy bien a orillas de estanques y en lagos en la naturaleza”.
Según la experta, se puede usar de manera ornamental para cubrir canteros, espacios de poca circulación, como cubre suelos y también en macetas. “El agapanthus es una de las plantas preferidas en nuestro vivero”, dice.
En cuanto a su reproducción, también es muy sencilla, explica, “porque se realiza a partir de la división de planta de la misma planta madre que se van multiplicando en “hijitos” y se realizan en los meses que no está en floración.

De similares características al agapanthus, su procedencia es de África. Es una planta de tipo rizomatosa y su nombre científico es Tulbalghia violácea. Tiene flores de color lila y blanco que duran toda la primavera y verano.
Alcanza una altura de 70 centímetros y presenta hojas lineales de 17 a 50 centímetros de largo por 0,35-0,7 cm de ancho. Sus flores se agrupan en inflorescencias en forma de umbela erecta de color púrpura brillante y da un fruto con forma de cápsula.

En cuanto a su crecimiento, si bien es rápido, sus flores nacen a partir del segundo año de siembra. Es ideal para adornar paredones, o muros debido a sus raíces que son bastantes indiscretas e rastreras. “Además de ser una planta ornamental, también es conocida en el uso medicinal”, comenta.

El lugar ideal para la tulbalghia debe ser soleado y se adapta tanto a macetas como a suelo directo. También puede formar parte de espacios interiores, pero debe ser un espacio con mucha luz y claridad: no frente a una ventana en la que el sol pegue directo porque podría quemar sus hojas.
Si bien no requiere de grandes exigencias en el suelo, la experta recomienda brindarle buen drenaje y absorción rápida, además de los nutrientes. “El riego en primavera y verano debe ser abundante y en otoño invierno moderado”, señaló.

Conocido con el nombre de azucena turca o lirio de San Juan y también flor de un día, el hemerocalis es una planta arbustiva y “vale la pena darle un rincón en tu patio – argumenta Claudia – porque se adaptan de manera muy rápida”.

Al igual que las anteriores es una planta de tipo rizomatosa y vivaz por su floración en esta época del año, mientras que en los meses de otoño invierno permanece solo el follaje que, según la especie puede ser caduco o persistente.

Se trata de una especie resistente tanto al frío como al calor. Las flores, con forma de trompeta de gran tamaño, se muestran en colores que varían entre el amarillo, naranja, rosado o matizadas. Solamente duran un día: despiertan por la mañana y se despiden al anochecer. Sin embargo, la época de floración es larga, desde principios de la primavera hasta finales del verano.

La flor de un día prefiere un suelo medianamente fértil, ligeramente ácido, con buen drenaje y a una profundidad mayor de 30 cm. Tolera suelos con poca fertilidad y hasta arcillosos.
En cuanto al abono, esta planta no necesita de mucha fertilización y el riego debe ser abundante durante la primavera y verano, mientras que en otoño e invierno deberá ser espaciado.
“Se recomienda protegerla del viento frío y de las heladas. Es perfecta para decorar senderos o canteros de ingresos en lugares de semisombra o pleno sol”, indicó.
La manera de multiplicación es de igual manera que otra planta rizomatosa, es decir por división de la planta madre, en época que no se encuentra en floración – aclara –. Al momento del riego hay que tener en cuenta no mojar las flores, para que no se marchiten de manera rápida.

Esta planta pertenece también a la familia Iridáceae, de plantas rizomatosa. Puede formar grandes grupos por años, si no se la molesta con podas. También es de procedencia sudafricana y requiere cuidados similares a las ya mencionadas.
Tiene largas hojas de color verde pálido con forma similar a la de una espada, que desde la base del grupo y formando largas cintas o especie de listones pueden alcanzar casi un metro de altura. Las especies más conocidas son dietes iridioides, dietes bicolor, dietes robinsoniana y dietes grandiflora.

Es una planta muy solicitada para decorar lugares aislados, aunque también se cultiva en macetas, tanto en exteriores como en interiores sobre todo en galerías amplias con buena claridad y luz.
Sus atractivas flores tienen una vida corta, pero se renuevan continuamente en toda la primavera y el verano;, también suele darse en otoño, pero con menor intensidad. Se presentan en color amarillo y pequeñas manchas oscuras como salpicadas perfectamente por la naturaleza.

Necesita un lugar a pleno sol, aunque puede desarrollarse bien en zonas de semisombra. No soporta las heladas extremas y continuas.
Requiere de un suelo con buen drenaje y que contenga materia orgánica – asegura la experta – y la tierra de jardín debe ser de buena calidad, mezclada con arena y mantillo de hojas, el cual se puede sustituir por humus.

En cuanto al riego es muy importante que no se acumule mucha agua; se trata de una planta muy resistente a la sequía, por eso se debe evitar encharcar al momento del riego y con la medida de 1 vaso de agua por semana es suficiente.
Se aconseja abonar antes de la plantación con humus y durante la floración aplicar un fertilizante mineral para bulbosas cada 15 días. Es una planta muy resistente a plagas y enfermedades.
Su multiplicación puede ser por semillas sembradas en primavera u otoño o bien por división de rizomas después de la floración.

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