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Escapadas enogastronómicas de lujo: por qué San Juan se consolida como uno de los destinos más elegidos

La ciudad Capital y todo el territorio sanjuanino fueron sede de las Jornadas Nacionales de Turismo del Vino que se realizaron el 24 y 25 de noviembre. Referentes de instituciones públicas y privadas coincidieron en una reunión para avanzar en el desarrollo del turismo del vino en la provincia (Gastón Rodríguez)

Arriba un cielo estrellado. Abajo, una tierra llena de sabores. Y a los costados una cordillera que enloquece. La provincia de San Juan, ubicada al noroeste de la Región de Cuyo, combina un clima templado y seco, exquisitos vinos y paisajes inolvidables. Muchas son las razones para visitarla, pero hay un motivo por los cuales cualquier turista debería visitar esta provincia cuyana al menos una vez en la vida: el vino.

El enoturismo se potencia cada vez más en la provincia, tierra de vinos y semita, segunda productora de vino en Argentina después de Mendoza. Los turistas que llegan allí eligen, en su mayoría, recorrer la Ruta del Vino para vivenciar experiencias nuevas en un circuito renovado y ampliado. En medio de este auge, la ciudad Capital y todo el territorio sanjuanino fueron sede de las Jornadas Nacionales de Turismo del Vino que se realizaron el 24 y 25 de noviembre. Referentes de instituciones públicas y privadas coincidieron en una reunión para avanzar en el desarrollo del turismo del vino en la provincia.

El objetivo principal del encuentro que consistió de charlas, foros y debates, degustaciones y recorridos fue consolidar al clúster turístico argentino y continuar posicionando los destinos del turismo del vino. Si bien es cierto que hay destinos que tiene mayor protagonismo en el rubro como Salta o Mendoza, se eligió también a San Juan en esta oportunidad porque “viene haciendo un esfuerzo y está dirigiendo sus políticas públicas a fortalecer las iniciativas del sector privado en esta actividad”, dijeron los funcionarios.

El turismo del vino en nuestro país fue desarrollándose, en forma gradual, en todas las provincias vitivinícolas. Este producto es definido por la diversidad asociada a la rica y variada producción vitivinícola y a las características etnográficas, geográficas, históricas y antropológicas que tiene cada una de las regiones de nuestro país. La cadena de actores que intervienen en el turismo del vino beneficia, notablemente, el desarrollo local. Esto se vio reflejado en forma negativa en el contexto de pandemia del 2020, cuando el turismo vivó una crisis sin precedentes en la historia.

San Juan es la segunda provincia en hectáreas cultivadas con viñedos. Hoy tiene 16 bodegas abiertas al turismo y la mayoría de ellas, en un radio de 30 kilómetros, lo que hace muy atractivo para complementar con la oferta turística que tiene vinculada a la historia, la geografía, la astronomía y la paleontología. “La vitivinicultura, que nos identifica a los sanjuaninos, permitió ampliar la matriz productiva y la industria en la provincia. La hemos reconvertido en una actividad nueva potenciada por el turismo y llevamos adelante un fuerte trabajo en conjunto para seguir creciendo”, sostuvo en el marco de esta presentación el gobernador de la provincia, Sergio Uñac.

San Juan Turismo
Para los amantes de la aventura y la naturaleza, los valles y montañas de esta provincia ofrecen una excelente oportunidad para desenchufarse y sumar más adrenalina, a lo que se le suma la típica ruta del vino (Gentileza Ministerio de Cultura y Turismo de San Juan) (Jey Portraits/)

En la misma línea, Gustavo Hani, presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), aseveró: “Estamos convencidos que el turismo gastronómico y enológico representan una oportunidad única para revitalizar y diversificar el turismo. Este último contribuye a promover y creer la marca de los destinos manteniendo las tradiciones locales y la diversidad, y destacando el valor auténtico de cada uno de ellos”.

Las experiencias y las promociones actuales para conectarse con la naturaleza de esta región cuyana del centro oeste argentino, son innumerables. Sin embargo, en la provincia del viento Zonda, el valle de Calingasta, ubicado en el extremo suroeste, se ubican las principales bodegas de la provincia, el Cerro Mercedario y cientos de kilómetros de cordillera con las montañas más altas de América. Además, su diáfano cielo nocturno permite disfrutar de las mejores estrellas cada noche.

Las bodegas que integran la Ruta del Vino se ubican en los alrededores de la capital provincial, donde se encuentran emprendimientos vitivinícolas tradicionales y otros de vanguardia, como los de tipo boutique. Aquí los propios dueños reciben a los visitantes para guiarlos en un recorrido que permite apreciar una producción que combina procesos artesanales y tecnología de avanzada.

“En San Juan en general, tenemos muy buena calidad de vinos, con las características particulares de cada valle. Sin embargo, es evidente que nos falta inversión para poder potenciar una oferta enoturística y gastronómica que vaya emparejada también de alojamientos y rutas. En el valle de Calingasta, la principal característica de los vinos es la altura (los cultivos están entre los 1350 y los 1750 msnm). Eso es lo que le da el carácter y la identidad a nuestros vinos que son expresivos, con cuerpo, y con aromas y sabores bien marcados. Elaboramos solo lo que produce nuestro viñedo y apuntamos a la calidad”, explicó a Infobae Luz María Ossa, quien está hoy a frente de la bodega Entre Tapias Calingasta Barreal, una de las bodegas más pintorescas y prolijas del valle.

San Juan Turismo
En la localidad calingastina de Barreal, los ingenieros agrónomos Pancho Bugallo, de Barreal, y Sebastian Zuccardi, de Mendoza, junto a sus parejas y socias, Nuria Añó Gargiulo y Marcela Manini, se trazaron el objetivo de rescatar cepajes de uva antiguos, y técnicas de elaboración ancestrales (Gastón Rodríguez)

Los vinos de Calingasta también se distinguen de los sanjuaninos de antaño: su carta de presentación es la frescura, que resulta de las características climáticas frescas y ventosas de este valle de altura , que al estar aislado por barreras naturales ofrece condiciones de sanidad a los viñedos que hacen innecesario el uso de agroquímicos para combatir afecciones de la vid. Aquí los viñedos se riegan con el agua de deshielo que baja de la Cordillera.

En el año 2013, dos matrimonios amigos (Sebastián Zuccardi, Francisco “Pancho” Bugallo, Marcela Manini y Nuria Año Gargiulo) fundaron Cara Sur, un proyecto de recuperación de viñedos históricos ubicados en la localidad calingastina de Barreal que nació con la idea de rescatar una región vitícola un poco olvidada. Cara Sur recupera viñedos del valle con más de 90 años de historia, algo que, sin lugar a dudas dudas, le aporta a los vinos que desde allí nacen, notas únicas e irrepetibles.

El proyecto destaca por haber sido de los primeros en atreverse con la uva criolla, antes del pequeño auge que experimenta en la actualidad, y también por haber puesto los ojos en una zona de tremendo patrimonio de viñas viejas, muchas de ellas consideradas extintas o, simplemente, desconocidas. “El valle tiene 140 kilómetros. Allí, la uva vive, siente, interpreta y traduce las condiciones climáticas de cada lugar. Los vinos del norte del valle tienen más energía, por ejemplo. Toda la gente acá tiene un carácter muy particular, de gente de pueblo de montaña, y los vinos de Calingasta comunican eso, no solo la altura. No necesitamos de las grandes bodegas. Creo que si algunos pequeños productores apuestan por nuestro valle bastaría para posicionarlo entre los mejores”, remarcó Bugallo en un recorrido por la bodega del que participó Infobae.

El vino Cara Sur se elabora desde el año 2013 -en esa época en el garaje del papá de Pancho-, en huevos de cemento, como se llama a las vasijas en forma ovoidal donde se hace el vino. Hasta el 2018 estaban registrados como artesanales, pero en el 2019 pegaron un salto y lograron una producción de 20.000 botellas, 50% destinadas al mercado interno y el resto a Estados Unidos, Reino Unido y Bélgica, entre otros destinos.

Turismo San Juan
En cuanto a lo que se refiere a las comidas típicas locales, se destaca el tradicional asado o las empanadas, como en el resto de la Argentina (Gastón Rodríguez)

En lo que va de los últimos años, San Juan ha crecido considerablemente enla recepción de turistas y esto ha llevado que el números de locales gastronómicos haya aumentado debido al flujo de visitantes que por diferentes motivos, visitan la provincia desde el punto de vista cultural, turístico o deportivo.

En cuanto a lo que se refiere a las comidas típicas locales, San Juan se destaca por el tradicional asado o las empanadas, como en el resto de la Argentina. Sin embargo, las comidas como el machacado, tomaticán, puchero, la carbonada, la humita, pastel de choclo, el chivo, locro de choclo, los niños envueltos, conejo a la cacerola y la cazuela, marcan la diferencia para quienes lo visitan. Un párrafo aparte me rece la semita, el panificado quizá más emblemático de la provincia.

A todo esto se suman los especialidades dulces como membrillo con queso, cebollas caramelizadas, flan casero, trota de trilla, arrope de uva, entre otros. Un especial: el postre Calingasta que hace Agustina, la hija del chef, en el restaurante La Ramada, que consiste de una exquisita base de quinoa y miel, queso de cabra y membrillos en almíbar.

Las sopaipillas y las tortitas jachalleras, son el deleite a la hora del mate para quienes visitan el departamento de Jáchal. Otro departamento muy visitado, Valle Fértil, tiene al chivo como plato principal a la hora de presentar la carta a los turistas. En conclusión, San Juan cuenta con una variedad de comidas típicas para recibir a los visitantes que llegan durante cualquier época del año, eso sí, siempre acompañada con una carta de vinos de origen como el syrah, malbec, cabernet sauvignon o tempranillo, entre los varietales tinto, en tanto el sauvignon blanc marcha a la cabeza en el gusto de los turistas en cuanto a los vinos blancos.

San Juan Turismo
Los sitios de observación en la provincia son varios y cada uno cuenta con características particulares (Gentileza Ministerio de Cultura y Turismo de San Juan)

“El consumidor se cansó de ser el espectador, quiere ser protagonista y participar de las actividades turísticas. Dentro de los productos enoturísticos que ofrece nuestra provincia se destacan: la cosecha de uva, el pisado de uva, la poda de vid, la gastronomía en bodegas, las catas a ciegas, la cocina participativa entre viñedos y la observación astronómica, entre otras. “Somos la capital nacional del turismo astronómico. Tenemos más de 300 días de sol al año”, explicó la directora de Productos Turísticos, Martina Canale.

Los sitios de observación en la provincia son varios y cada uno cuenta con características particulares. En Calingasta se encuentra el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO) que depende del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Estación de altura Carlos U. Cesco que depende la Universidad Nacional de San Juan.

El CASLEO está ubicado en el paraje denominado “El Leoncito”. Se caracteriza por la gran oscuridad de su cielo nocturno, con más de 250 noches por año despejadas de nubes, casi sin viento, y con una atmósfera que en general es diáfana y exenta de contaminación, con un escaso contenido de vapor de agua. Por otra parte, la Estación de altura Carlos U. Cesco permite percibir la magnificencia del paisaje cordillerano destacándose hacia el oeste el Cerro Mercedario y la Pampa del Leoncito famosa por las competencias de carros a vela, la Cordillera de Ansilta con sus siete picos, y hacia el este las cumbres de El Tontal. En estos observatorios los turistas pueden disfrutar de una visita guiada con un astrónomo, observar cuerpos celestes y maravillarse con el universo.

“El astroturismo en la provincia es algo nuevo y que ahora está en auge. Después de ese 2 de julio de 2019, cuando ocurrió el eclipse solar total, se puso a la provincia en la vidriera, debido a que fue el mejor lugar del mundo para observar el evento. Y a finales del año pasado se puso en marcha la Ruta del Cielo San Juan para fomentar el turismo astronómico en la provincia. Claingasta es el punto por excelencia para la observación astronómica. Barrial, en particular, tiene un promedio de 270 a 300 noches despejadas por año, algo que es relevante a nivel científico pero también turístico.Quienes visiten San Juan se llevarán una experiencia inolvidable tanto en la Tierra como en el cielo”, precisó a este medio Silvina Luna Manrique, licenciada en Turismo, experta en astroturismo y directora de Conociendo Nuestro Cielo Astroturismo San Juan.

La historia de San Juan es una historia de transformaciones: de la lucha, la creatividad y la tenacidad de un pueblo ante los contantes desafíos que le presenta el entorno y que resultan en una provincia que combina una idiosincrasia y estilo únicos. La conveniencia de experimentar nuevas formas de hacer turismo, imitando a otras provincias y países que han alcanzado un gran desarrollo en este tema, es una tarea en la que la provincia debe seguir trabajando para colocarse dentro de los destinos turísticos con mayores posibilidades.

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