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El trabajo humano tiene futuro en la Argentina

28% de las empresas declara haber incorporado personas en posiciones nuevas. Y en los próximos tres años, casi el 60% cree que hará lo propio (SASCHA STEINBACH SASCHA STEINBACH/)

En los procesos de cambio y transformación suelen predominar miedos, incertidumbres y resistencias. Nuestra capacidad para adaptarnos e innovar es inagotable, pero es habitual sentirnos cómodos en marcos de estabilidad, funcionando en el espacio que conocemos y tomando decisiones en base a pautas adquiridas.

El mundo del trabajoes uno de esos campos donde todo está cambiando, de forma acelerada y profunda. Nuevas modalidades de desempeño, automatización tecnológica en expansión, industrias en transformación, expansión del trabajo independiente y requerimientos de nuevas habilidades en las personas, son algunos de los aspectos que configuran la nutrida agenda del trabajo y su proyección futura.

Por todo ello, desde los Observatorios de la Universidad Siglo 21 hemos encarado un trabajo de investigación, que repetiremos cada año, enfocado en indagar cómo las empresas del país están dando forma a esas nuevas realidades del trabajo humano. Aún en el contexto nacional signado por la inestabilidad macroeconómica y la complejidad del escenario de pandemia, las organizaciones privadas toman decisiones vinculadas al trabajo y organizan sus expectativas y estrategias de cara a los próximos años. Especialmente considerando que, en un mundo donde se expande la adopción tecnológica en procesos productivos y de servicios, el impacto de personas y equipos crece en relevancia para el éxito de los negocios en todas las industrias.

Lo primero a destacar en la indagación a 727 empresas de distintos tamaños, rubros y localizaciones en el país, es como las mismas se auto perciben, según categorías que ofrecimos a tal fin. El 73.2% considera que se encuentra dentro de “sectores tradicionales de la economía”, el 20.2% en “sectores transformados por tecnologías digitales” y el 6.6% en “sectores nuevos de la economía”. Nuestra hipótesis es que esta consideración puede tener impacto en la manera e intensidad con que las compañías abordan la agenda del trabajo humano y efectivamente las evidencias lo han confirmado. En general, las empresas más embarcadas en la economía digital (nuevas o transformadas) declaran mayores oportunidades para el trabajo humano actual y futuro, contrariamente a lo que suele suponerse.

En esa línea, el 51.7% de las empresas sostiene que crecerá la cantidad de colaboradores contratados, mientras que el 34.8% cree que se mantendrá. Pero si hacemos foco en empresas nuevas o transformadas por la tecnología, el 64.6% cree que van a crecer y el 23.6% que se mantendrán. De forma consistente con este pronóstico, las empresas nuevas o transformadas declaran: tener mayor conocimiento sobre las necesidades de formación de sus empleados (65.1% frente al 49.2% de las empresas tradicionales); capacitar en mayor medida a sus colaboradores (83.6% frente a 74.1%) y tener diagnóstico sobre las capacidades para el aprendizaje continuo que tienen los mismos (52.5% frente al 34.2% de las empresas tradicionales).

Por otra parte, nuestra investigación está alineada con evidencias que se van logrando en el mundo respecto al impacto de la automatización tecnológica en el trabajo humano: la sustitución de personas por máquinas opera más a nivel de tareas específicas que distintas tecnologías pueden realizar de forma más precisa y eficiente que las personas, y no tanto a nivel de posiciones laborales completas. Según lo manifestado por los responsables de las empresas entrevistadas, el 15% de las tareas humanas han sido reemplazadas por tecnologías en el último año y se espera que crezca al 22% en los próximos tres años. La mayor parte de esas tareas que dejan de hacer los seres humanos pertenecen a las áreas de Producción y Administración de las compañías. Logística, marketing, comercialización, recursos humanos, tecnología y otras áreas parecen menos afectadas por el efecto sustitución.

Todo lo que podemos hacer con alta performance los seres humanos en entornos de alta tecnología no conforma un stock estático, más bien un flujo en evolución y con apertura a nuevas oportunidades. Un claro reflejo de ello en la investigación tiene que ver con el siguiente dato: 28% de las empresas declara haber incorporado personas en posiciones nuevas, sin lugar en los organigramas un año atrás. Y en los próximos tres años, casi el 60% cree que hará lo propio. Más aún, 17.4% de las empresas cree que más del 30% de sus plantillas de colaboradores protagonizarán esas posiciones nuevas no clasificadas aún.

En materia de habilidades, el trabajo refuerza los indicios que ya disponemos: serán las habilidades blandas las más requeridas por las empresas a la hora de ponderar positivamente a las personas que busquen para integrar sus equipos. Competencias para trabajar con otros, aprender de forma continua, comunicar con claridad y franqueza, comprender otras miradas y construir acuerdos, aparecen como fundamentales para los trabajos del futuro, más aún que el necesario dominio de dispositivos tecnológicos.

Es claro que no estamos frente a un trayecto lineal y que las declaraciones de las empresas se enmarcan en entornos de incertidumbre y sistemas de complejidad. Las empresas, según el presente estudio, demandan regulaciones más flexibles y menores costos asociados a la contratación de personas. Pero también es cierto que todo lo expresado por sus responsables marca una orientación proactiva y valiente en momentos de fuerte transformación. Predomina, de este modo, la visión de que el trabajo humano no será barrido por robots, software e inteligencia artificial, sino más bien que el mismo puede recrearse, multiplicarse y enriquecerse a través de nuevos roles, posiciones y desafíos.

Estos y otros hallazgos de la investigación realizada significan una contribución a uno de los temas más activos de la agenda pública. Los tiempos reclaman nuevas estrategias, liderazgos responsables y energía innovadora para diseñar y crear futuro. La economía verde, global y digital en marcha en este Siglo 21 puede y debe ser un camino hacia el progreso colectivo a través de más y mejor trabajo para las personas.

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