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Chano conversó con Jorge Lanata tras su internación: “Consumía llorando, llamaba al dealer diciendo ‘no quiero más esto para mí’”

Por primera vez, tras su brote psicótico y posterior internación, Chano Moreno Charpentier habló a fondo sobre sus adicciones, su internación y cómo despertó en el Sanatorio Otamendi sin acordarse nada de lo ocurrido. En una charla íntima y profunda con Jorge Lanata, en su programa radial Lanata sin filtro, el cantante abrió su corazón y rememoró cómo fueron esos días.

En la madrugada del lunes 26 de julio el músico protagonizó un violento episodio en la casa que estaba habitando desde hacía un par de semanas, en el Barrio Parque La Verdad de Exaltación de la Cruz, sobre la Ruta 39. Según el reporte elevado a la Justicia por aquellas horas, en medio de un presunto episodio de salud mental, agredió a su madre e intentó atacar con un cuchillo a un efectivo de la Policía Bonaerense que había sido enviado al lugar, que le disparó y lo hirió en el abdomen.

Durante su internación en terapia intensiva, a Chano le extirparon el bazo, el páncreas, el riñón izquierdo y le suturaron una perforación del colon. Y tres semanas después fue derivado a una clínica psiquiátrica para desintoxicarse de sus adicciones.

El egocentrismo y el egoísmo son cosas que tenemos los adictos. Dicen que un adicto tiene como destino el hospital o la cárcel, pero uno recuperado, el éxito, porque somos hábiles manipuladores”, reflexionó sobre su enfermedad y contó que durante su internación hizo “compañeros”: “Son buenas personas, sensibles, gente que se hace daño a uno mismo por no lastimas a nadie, pero lastimas as tu familia y a todo el mundo”.

Sobre los días previos a ese episodio, el cantante aseguró: “Tengo 40 años y cuando consumía terminaba muy mal, al borde del un brote psicótico, desde una semana antes no me acuerdo nada. De hecho, la última vez que vine acá te mentí, dije que estaba bien, pero ahí hubo varios días que no se qué pasó”.

Consciente de que ya no podía manejar su adicción, aseguró que tuvo varias alarmas que lo hicieron reflexionar.Unos días antes me interné, no le dije a nadie. Me interné muchas veces, el consumo era triste, no era algo de fiestas, social ni nada, consumía solo y estaba paranoico pensando que había gente en mi casa, consumía llorando, llamaba al dealer diciendo no quiero más esto para mí. Cuando estás con el consumo activo es difícil parar solo, parás con una tocada de fondo y tuve varias, pero esta vez no me acuerdo nada”.

Lanata quiso precisar sobre el momento exacto en el que despertó en la clínica pero el cantante insistió en no recordar demasiado sobre aquellos días. “Me acuerdo que me despierto atado, las muñecas contra la cama, no recordaba nada y quería que me suelten, me fueron dando medicación para calmarme, lo mandaron a mi hermano Bambi a contarme, es una de las personas que más quiero y no podía creer cuando me contaba lo que pasó, no lo creía, pensé que era algo que me dijeron para que parara de consumir. Desde las semanas antes no recuerdo nada, llegué a casa y empecé a ver objetos que había comprado que no reconocía, me contaron lo del tiro, la secuencia, me contó cosas mi médica en quien confío y a quien le contaba cuando consumía y no podía parar. Me contaron que estaba intubado y ella se acercaba y yo lloraba. Soy una persona buena, está mal que lo diga yo, pero no tengo relaciones conflictivas cuando no consumo”, aseguró apenado.

“Padeciendo la enfermedad que padezco, y le digo enfermedad porque hay gente que no entiende que lo es, igual que la obesidad, hay gente que sufre y te estigmatizan pro ser estrella de rock, camarines y nada que ver, los camarines están poblados de gente sana. Yo me quería lastimas a mí mismo, es una pulsión que hace mi cabeza, mi cabeza sabe que soy inteligente para eso y las ganas no me vienen diciendo ‘qué rico’, sino diciendo ‘puedo ir a ese lugar, salir con esa chica que en el bolsillo tiene lo que yo quiero’”, recordó y dijo que “el deseo de un adicto es consumir y contarlo”, a lo que Lanata lo interrumpió: “Es una fantasía”. Él le dio la razón: “El ejemplo es que la mayoría de los adictos llaman al dealer para decirle que le compran 200 dólares y a las dos horas 200 mas y a las seis de la mañana el golpeas la puerta pidiendo mas. Yo era camarero y siempre arrancaba el día sin plata porque lo había gastado el día anterior, entonces cuando había 4 mesas ya calculaba la plata e iba llamando al dealer y terminaba casi duro sin poder hacer nada”.

Además, recordó cuando el periodista lo visitó en el Otamendi: “Estaba sensible, nos vimos diez minutos nada mas porque me estaban sacando una medicación super fuerte, y me la sacaron y no me podían dar alplax porque podía hacerme adicto, y estaba rígido y solo podía dar vueltas en el piso, siempre con un enfermero y acomodaron el cuarto, sacaron espejos y vidrios por las dudas, yo me desperté bien. Ahora yo te dije que quería venir porque me gusta tu programa y hablar con vos”.

Sobre su nueva etapa, aseguró que “ahora todo lo que hago lo pongo en duda, no sé qué me hace bien y qué me hace mal”. Aunque de una cosa está seguro, de la música. Sobre los shows que próximamente dará en el Luna Park, dijo: “Es mi vida, no pregunté ni cuánto voy a cobrar, me gusta estar con la gente y me acostumbré a que me puteen y que me quieran, me di cuenta que los medios me querían y estoy agradecido que la gente me bancó todas las que hice, lo digo con honestidad: Estoy agradecido de todas las que me perdonaron y que la gente me quiera venir a ver”.

Sus días en rehabilitación

“Le hice una canción a mi mama durante este tiempo. En la internación extrañás y es romántico, dormía en cama cucheta y la gente escribe en las camas mensajes: “la concha de la lora, no aguanto más, me quiero ir a la mierda” decía uno y otro “sabia que sabrías que volverías a mis sueños” y empecé a rezar. Me conecté con eso porque una terapeuta me dijo hacete cargo de tu milagro y si tenés que hablar de que te comiste un pan de más háblalo, porque ahí hay que desayunar puntual, te dan un pucho cada dos horas y si no llegás a horario te lo sacan y te querés matar”, contó sobre sus días en la clínica psiquiatrica en la que se desintoxica de las drogas.

¿Cómo fueron esos primeros días? quisieron saber en la mesa de Lanata sin filtro. “Los primeros veinte días me pusieron acompañante, primero entendés pero después decís qué hace este. Ayer hablé con una chica que hace tiempo que no se sumaba a los grupos y me dijeron que la acompañara y fui y hablé y volvió a los grupos, te piden que la acompañes y pude empatizar, diciéndole que la entiendo, que la familia pone presión porque las madres piensan que te vas a morir y te internan. Pude comprender a mi mama, se asustó con los shows, ella querría que me quede a vivir ahí un año, pero puedo entender su dolor, una madre saber que su hijo está enfermo, por todos lados”, reflexionó sobre el temor de su madre a que vuelva a subirse a un escenario y a estar en contacto con la noche y los excesos.

Sobre Marina, su madre que luchó desde cerca para ayudarlo a recuperarse, dijo: “Tenía alucinaciones, después de muchos años la droga hace mal. Me contaron que se metía a mi casa y me veía tirado, que lloraba y llamaba a mi médica diciendo que no sabía qué hacer, me angustia contar esto”. Y por eso, en agradecimiento a su incondicionalidad, le escribió una canción a su mamá durante la internación. “Santo guardián solcito padre, te pediré que no te apagues, que cuides siempre de mi madre, que mañana no sea tarde. Santo guardián solcito padre, te pediré que no te apagues, que cuides siempre de mi madre que mañana no sea tarde…”.

Luego se rieron y ya en un clima más ameno cantaron con todo el equipo de Lanata sin filtro y el conductor le pidió: “Hablemos de lo que quieras”. Y el músico bromeó: “De Borges”, fue entonces cuando el periodista contó que tenía un manuscrito del escritor.

“Soy bastante torpe con la guitarra, pero decidí que los instrumentos serían solo para acompañarme, la uso en el escenario como algo escénico, mismo que el piano, cuando me quedo solo con la gente”, contó sobre su forma de hacer música.

Aquello le dio pie para recordar una anécdota: “Estaba mal una vez y vi a Celeste, una terapeuta y le pedí tener sesiones con ella porque estaba derrapando y ella me dijo ‘sí, pero si vas a los grupos’ y su marido también terapeuta me recibió en su grupo, cuando se separan en un grupo él contó que la persona que amaba no lo quería más y que tenía que ir al grupo para recordar que lo mejor está por venir, porque si nos ponemos autocompasivos, nos damos motivos para tomar de nuevo, y me pasó esa experiencia”. De ahí surgió su tema, “Claramente”, sobre un amor que no fue: “Claramente, Clara no me quería, no me elige y no me elegiría”.

“Tengo un quilombo, tengo un programa de radio y algo  tengo que hacer, así que hasta acá llegamos”, interrumpió Lanata y Chano le agradeció porque siempre se siente cómodo con él: “No doy muchas notas, quería hacer la primera con vos y me encanta  estar con ustedes”.

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