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Algunas pautas emergentes en la post-pandemia

El home office, en el centro de la escena del trabajo post pandemia (Bloomberg) (Bloomberg Creative Photos/)

Todo y todos estamos siendo afectados de múltiples maneras durante la pandemia. Entre los cambios se presenta un efecto dramático en la modificación de nuestras prácticas de relacionamiento social, donde la proximidad, el beso y el abrazo están siendo añorados. La sensación de lejanía con nuestros afectos, se ha transformado en un rasgo especialmente extrañado por la sociedad, que condiciona negativamente nuestra presencia.

El ámbito del trabajo también ha sido largamente modificado. De la noche a la mañana la fuerza laboral “de oficinas” tuvo que dejar de asistir a sus habituales puestos de trabajo y comenzar, muchas veces sin el entrenamiento, los medios y el hábitat adaptados a esta nueva modalidad laboral a trabajar remotamente, mirando a sus interlocutores a través de una pantalla, olvidándose del cara a cara. La hiperconectividad de todos, lograda con la pandemia, ha calado muy profundo y ha llegado hasta a modificar las bases de la democracia, con cierto debilitamiento de la representatividad de los políticos, al poder conocer mejor y más rápido lo que los habitantes de un país están deseando. A menor escala y como ejemplo, se observa como los Consejos de Administración de los consorcios de edificios han perdido protagonismo, aumentando la participación directa de los propietarios en la toma de decisiones de la casa.

La hiperconectividad de todos, lograda con la pandemia, ha calado muy profundo y ha llegado hasta a modificar las bases de la democracia, con cierto debilitamiento de la representatividad de los políticos

El deseo es el motor del mundo y para desea hay que conocer. De la mano de esta idea se está registrando un auge del consumo masivo motorizado por la tecnología, cuyo mejor exponente son los avances en el uso y difusión de los e-commerce en todos los segmentos de mercado. Es llamativo ver ahora las montañas de envíos de compras hechas por internet en las recepciones de edificios o barrios.

Hablamos de tecnología y vemos como se han difundido los accesos a internet en todo el globo, no solo a nivel hogareño donde ello es necesario para trabajar, sino en lugares públicos en su mayoría de uso gratuito, alcanzando cada vez más a todos los estratos sociales.

Las modalidades usadas hasta hace poco para el lanzamiento de productos y las convenciones en distintos lugares del globo, ceden el paso a encuentros cada vez más sofisticados que llegaran a tener la calidad de las emisiones de TV o del cine, haciendo vivida la experiencia de “participar” aun estando a la distancia.

Los precios de compra o alquiler de lugares físicos de encuentro de empleados, caen estrepitosamente dado que es muy improbable volver a utilizarlos de la manera que hasta hace un tiempo, era la habitual

En este maremágnum de relacionamiento a través de las videoconferencias, se hace cada vez más lejana la idea de volver a las oficinas “como antes”. Los precios de compra o alquiler de lugares físicos de encuentro de empleados, caen estrepitosamente dado que es muy improbable volver a utilizarlos de la manera que hasta hace un tiempo, era la habitual.

Los estudiosos del comportamiento de los recursos humanos en la empresa vinieron analizando la manera en la cual volver a recuperar el “cara a cara” que naturalmente se vivía en las oficinas físicas. Los altos ejecutivos les requerían y les piden ideas para seguir avanzando con el team-building. Hasta ahora se hablan de dos ideas que responden (no sabemos en qué medida) a esa necesidad. Por un lado, disponer de una app para todos los empleados sin distinción de niveles, ni especialidades para compartir experiencias, novedades, chistes, viajes, hobbies, etc., siempre relacionados con lo personal, sin contaminarlos con lo laboral. En segundo lugar (esto ya lo he probado en mi propia empresa con excelentes resultados) organizar regularmente encuentros de todos los funcionarios para jugar, distenderse y pasar un rato alegre y divertido entre todos.

Algunos dicen que el mundo cambio en el 2020 más que en los 100 anteriores y, más allá de su cuantificación, todos estamos alcanzados por una ola de novedades sin precedentes

Sea como sea y parafraseando al ex capitán de Los Pumas, Agustín Pichot, después del resonante triunfo frente a la selección francesa, anfitrión del mundial de rugby en 2007, “esto recién comienza… lo mejor está por venir”.

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